Poesía de
amor
Tienes los ojos
que hablan
Y recorría mi
cuerpo.
Dicen de un
abandono,
de una búsqueda.
Más o menos así
puede iniciar
una brillante
historia de
amor.
Todo la hace
fulgente:
un color de piel
más profundo,
con las huellas
de otras
tierras;
una entrega
más sencilla
con los colores
de otros
tiempos;
un sueño nuevo
en idiomas
incompletos
y desordenados;
un encuentro
que quiere ser
pleno
pero es diverso.
Tienes los ojos
que hablan
Y sentía mi
cuerpo
esa mirada ténue
y disponible.
Toda esa
nostalgia
que es como un
desafío,
grita ese dolor,
ese coraje,
esa melancolía.
Algo se consume.
Tienes los ojos
que hablan
Eso me asusta.
Eso me aleja.
Es una renuncia.
Más o menos así
puede iniciar
una brillante
historia de
amor.
Dosificar el
sentimiento
Hoy falleció un
amigo.
Y no sé qué
decirte
a vos, su
hermana,
mi amiga.
Quisiera verte,
abrazarte,
sentirte.
Pero esto es la
distancia.
Esto se siente
cuando
estás lejos.
Esto es absurdo
esa mirada ténue
y disponible.
Como es lógico
el abandono,
la pérdida,
el tiempo.
Y lo sé,
lo sé de
memoria;
igual te
impresiona.
No encuentro
imágenes
ni silencios
(ni orden).
Hoy estoy aquí
con tu dolor
y no sé
cómo decirlo.
Y no sé
cuando
resistirlo.
Poesia d’amore
Hai gli occhi
che parlano
E percorreva il
mio corpo.
Dicono di un
abbandono,
di una ricerca.
Più o meno così
può iniziare
una brillante
storia d’amore.
Tutto la rende
fulgente:
un color di
pelle
più profondo,
con le orme
di altre terre;
un
coinvolgimento
più semplice
con i colori
di altri tempi;
un sogno nuovo
in idiomi
incompleti
e disordinati;
un incontro
che vuole esser
pieno
ma è diverso.
Hai gli occhi
che parlano
E sentiva il mio
corpo quello sguardo tenue
e disponibile.
Tutta questa
nostalgia
che è come una
sfida,
grida questo
dolore,
questa rabbia,
questa
malinconia.
Qualcosa si
consuma.
Hai gli occhi
che parlano
Ciò mi spaventa.
Ciò mi
allontana.
È una rinuncia.
Più o meno così
può iniziare
una brillante
storia d’amore.
Dosare il
sentimento
Oggi è mancato
un amico.
E non so che
dirti
a te, sua
sorella,
mia amica.
Vorrei vederti,
abbracciarti,
sentirti.
Ma questo è la
distanza.
Questo si sente
quando
sei lontano.
Questo è assurdo
quello sguardo tenue
e disponibile.
Com’è logico
l’abbandono,
la perdita,
il tempo.
E lo so,
lo so a memoria;
ti impressiona
ugualmente.
Non trovo
immagini
né silenzi
(né ordine).
Oggi sto qui
con il tuo
dolore
e non so
come dirlo.
E non so
quando
combatterlo.




